Moules, los sabrosos mejillones de Belgica

moules

Bélgica suele ser conocido por ser el país de las patatas fritas y las cervezas, de las que cuentan con una interminable lista, pero no son menos famosos en el país el chocolate y , por supuesto, los mejillones, uno de los platos belgas por excelencia y que además son considerados de muy buena calidad.

Encontrará con facilidad en cualquier restaurante lo que allí verá escrito así: Moules-frites, es decir, mejillones y patatas fritas, una unión prácticamente inseparable.

Lo más sencillo es encontrar los mejillones cocinados al vapor o al natural en una cazuela, sin embargo existen muchas otras formas de cocinarlos. Algunas de las más típicas y conocidas son mejillones a la cerveza, mejillones picantes, al curry o con salsa de champiñones y nata.

Además no suele ser un plato excesivamente caro. Tomar una cazuela de mejillones (normalmente la ración es de 1 Kg.) acompañados de patatas fritas en una de las calles situadas en los alrededores de la bella e impresionante Grand Place de Bruselas puede costar alrededor de los 10 €.

Para acompañar a este plato nada mejor que una cerveza belga aunque también pueden pedir algún vino. Si deciden beber agua durante la comida no olvide especificar sin gas, ya que es habitual que sirvan el agua con gas.

Como ya han visto son muchas las maneras de las que se pueden cocinar los mejillones, pero como hay que decidirse por una hemos elegido una receta de Mejillones al vino blanco que es muy sencilla de hacer y con la que quedan muy ricos.

  • Mejillones al vino blanco

Ingredientes

– 2 Kg. de mejillones
– 2 cebollas
– 1 tallo de apio
– 150 ml. de vino blanco
– 30 gr. de mantequilla
– Pimienta negra

Dificultad: fácil

Elaboración

– En primer lugar deben prepararse y limpiarse bien los mejillones, eliminando los que ya estén abiertos y preparamos una cazuela suficientemente grande.

– Picamos las cebollas y el tallo de apio muy pequeñito y echamos junto con el vino a la cazuela para que se rehogue.

– Añadimos después los mejillones y espolvorear al gusto con la pimienta.

– Tapamos la cazuela y dejamos cocer los mejillones. Estarán al punto cuando estén abiertos.

– Una vez cocidos los mejillones se añade la nuez de mantequilla para que se derrita. Debemos mover la cazuela para que se reparta adecuadamente.

Pueden servirse los mejillones en una fuente pero deben saber que en Bélgica lo típico es que se sirvan en la misma cazuela donde fueron cocinados y acompañados, por supuesto, por el plato nacional belga, las patatas fritas.

Foto vía Flickr

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